Fuerza y Conflicto

El líder que comprende cómo se desarrolla un proceso usa el mínimo posible de fuerza y administra al grupo sin presionar a sus miembros.

Cuando se usa la fuerza, viene el conflicto y la discusión. La unidad del grupo se degenera. La atmósfera se hace hostil: ni nutritiva ni abierta. Se pierde el buen clima.

El líder sabio administra al grupo sin luchar para que las cosas se hagan de una manera determinada. La mano del líder es liviana. El líder no defiende ni ataca.

Recordemos que es la conciencia, no el egoísmo, la que encarna tanto el método de la enseñanza como la enseñanza misma.

Los miembros del grupo desafiarán al ego de quien manda egocentricamente. Pero quien mande con generosidad y con armonía crecerá y perdurará.

 

 

 

desconocido

Un Buen Grupo

Un buen grupo es mejor que un grupo espectacular.

Cuando los líderes se convierten en superestrellas, poco a poco se apaga la luz de la enseñanza.

Son muy pocas las superestrellas que tienen los pies sobre la tierra. La fama engendra fama,  de a poco, las superestrellas se ven arrastradas por sí mismas. Entonces pierden su centro y se destruyen.

El líder sabio se instala simplemente a trabajar y luego deja que otros ocupen el sitio. El líder no arrebata éxitos porque no necesita de la fama.

Un ego moderado demuestra sabiduría.

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Algunas consideraciones sobre la Comunicación Interna

Quizás estas consideraciones que forman parte de mi propia experiencia; parezcan obvias para muchos de ustedes pero no está de más reafirmarlas; teniendo en cuenta que ahí afuera está la Generación Y y los Millenials que recién se inician o lo harán en un futuro próximo al dar los primeros pasos en el camino de la Comunicación Interna.
 
Últimamente he podido notar que mucha gente tiende a obsesionarse sobre los últimos canales de comunicación, como los canales 2.0 o tiene la tendencia de hablar en forma de una suerte de acertijo para querer comunicar algo. También hay quienes gustan de pensar que hay una cierta mística sobre influir a través de la Comunicación Interna en los empleados.
 
Pero no la hay. La comunicación para los empleados es más una ciencia que un arte.
 
Comunicaciones Internas es una de las disciplinas de mayor crecimiento dentro de las organizaciones. Poco a poco ha ido ganando un espacio prioritario en los organigramas. Las personas realmente quieren trabajar en CCII, tal vez porque es divertido y además le permite acercarse al lugar donde se toman las decisiones. Los Comunicadores Internos llegan a tener conversaciones mas frecuentes con los líderes estratégicos de la organización, algo que no se da usualmente con otras partes de las organizaciones.
 
Sin embargo, a medida que crecemos, vale la pena recordar que podemos lograr un impacto masivo si nos atenemos a unas pocas consideraciones sensatas. Olvidemos todo el bombo anterior y tratemos de seguir estas reglas …
 
Regla N º 1 – Se trata de los resultados y las decisiones; no de la actividad.
No importa lo tentador que sea involucrarse uno mismo en un frenesí de actividad que pueda resultar atractiva como es generar hermosos vídeos y sitios web, si nada cambia como resultado de su trabajo, ¿por qué lo haces? Cada conversación en Comunicación Interna comienza con ‘¿Qué queremos que la gente haga?’
 
Regla N º 2 – Se trata de la organización
Lo que queremos que la gente haga, debe estar arraigado en las necesidades de la organización. Los organizadores de fiestas y comediantes hacen las cosas porque son divertidos, los profesionales hacen las cosas, porque ayudan a ofrecer una estrategia o plan. Si no podemos mostrar la vinculación de la CI a las necesidades del negocio, entonces, probablemente no estemos agregando realmente ningún valor.
 
Regla N º 3 – No conducimos con nuestros ojos cerrados
Un comunicador que no conoce a su público desde adentro y como este se manifiesta hacia afuera, que no sabe cómo piensan y como podría reaccionar, no es de gran ayuda. Podemos afirmar hasta que es de poca utilidad. Nuestro trabajo es ser el puente entre dos mundos – un trabajo que requiere que pasemos tanto tiempo como podamos lejos de nuestros escritorios, hablando y escuchando a nuestro público interno. Nadie más puede hacerlo por nosotros, porque lo que sabemos es lo que nos hace valiosos y sin ello, ¿cómo podrá usted producir comunicaciones que no le interesarán a nadie?, y ni hablar de pretender entender sus preocupaciones.
 
Regla N º 4 – La gente tiene dos oídos y una boca – entonces deben ser organizados
Las personas son mucho más propensas a estar conectados y comprometidos en el trabajo cuando sienten que están en una conversación. La comunicación interna que se emite en una sola vía o de forma unidireccional sin contemplar la escucha activa de su público interno, no es simplemente algo grosero sino que también es ineficaz. Nos debemos asegurar de que la organización se tome el tiempo suficiente para escuchar!
 
Regla N º 5 – Vamos con los datos, hágalo con respeto
La Alta Dirección generalmente vive en un mundo de hechos y hojas de cálculo. Si usted quiere ayudar a tomar buenas decisiones de comunicaciones, se encuentra a mitad de camino. Recopile datos sobre el proceso y los resultados y preséntelos de forma simple. Use cualquier evidencia que usted puede encontrar para mostrar cómo las comunicaciones pueden ayudar a identificar los temas materiales para la organización, que son las cosas que realmente importan y que tienen un impacto en su público interno.
 
Regla número 6 – Los gerentes de línea son importantes
Los gerentes de línea no son la solución universal a todos los problemas de comunicación, pero son la clave para una gran cantidad de las respuestas. En las organizaciones donde los líderes se preocupan por las comunicaciones, se puede explicar cómo los planes de CI afectan a los empleados y la sensación de estos por ser escuchados, la gente se identifica con la organización y están más comprometidos. Si usted tiene algunos recursos y poco tiempo, y después de tener decido lo que quiere que  la gente haga, usted puede iniciar su plan de comunicaciones con la pregunta “¿Qué necesitamos que los gerentes discutan con sus equipos?”
 
Regla N º 7 – No hay ninguna bala de plata
Continuamente se nos dice que alguna tecnología o idea va a transformar las Comunicaciones Internas. Esto aún no se ha demostrado para ser verdad – el teléfono , el correo electrónico, intranets e incluso las redes sociales pueden aportar grandes mejoras, pero no revolución. Podría estar equivocado, pero hasta entonces nos ceñimos a las Reglas 1 y 2!
 
Regla número 8 – Lo que hacemos importa
Nuestro trabajo como comunicadores nos coloca en una posición privilegiada. Llegamos a involucrarnos de forma comprometida en lo que mas nos gusta y lo que hacemos tiene un impacto en la vida de las personas. Lo mejor de todo, tenemos la oportunidad de cambiar las cosas, potenciando el sentido al trabajo y a las diversas funciones. No mucha gente puede decir esto.
 
Estas no son verdades inmutables ni permanentes, sino que solo fueron algunas consideraciones establecidas en la vida diaria, compartida por otros y que considero están sujetas a seguir siendo perfectibles.
Los empleados quieren que alguien los mantenga comunicados sobre el trabajo  que realizan, cómo lo están haciendo y cómo se relaciona esa pieza en el conjunto que conforma el armado del resto de la organización. 
Las organizaciones quieren empleados comprometidos y fidelizados, para hacer lo mejor,  de forma flexible y que estos cuenten experiencias positivas de la organización a sus familias y amigos. 
Y los empleados hacen que esto sea realidad cuando se sienten implicados y valorados y cuando los líderes de todos los niveles se toman un tiempo para escuchar y explicar la conexión entre su trabajo y la visión de la organización.
 

 

Agua

El líder sabio es como el agua.

Consideremos el agua: el agua es limpia y refresca a todas las criaturas sin distinción y sin juicio; el agua, libre y sin miedo, profundiza bajo la superficie de las cosas; el agua es fluida y sensible; el agua sigue a la ley libremente.

Ahora, consideremos al líder: el líder trabaja en cualquier situación sin quejarse, con cualquier persona o tema que se le presenta; el líder actúa de manera que todos se beneficien promoviendo el buen clima; el líder habla sencilla y honestamente e interviene en aquellos asuntos que requieren de su intervención para arrojar luz y crear armonía.

De mirar el movimiento del agua, el líder aprende que, en la acción, el momento propicio lo es todo.

Como el agua, el líder se somente. Porque el líder no empuja, el grupo no resiente ni resiste.

Polaridades

Toda conducta se compone de opuestos o polaridades. Si hago algo una y otra vez, más y más, aparecerá su polaridad.

Por ejemplo, la lucha por embellecerse afea a una persona, y tratar de ser amable con demasiado esfuerzo es una forma de egoísmo o hipocresia.

Cualquier conducta decidida con exceso produce su opuesto:

  • La obsesión de vivir sugiere preocupación de morir.
  • La verdadera sencillez no es fácil.
  • Hace mucho o poco tiempo desde que nos vimos?
  • El jactancioso probablemente se siente pequeño e inseguro.
  • El que quiere ser primero terminará último.

Sabiendo cómo funcionan las polaridades, el líder sabio no empuja para que las cosas ocurran, sino que permite que el proceso se despliegue por sí mismo.

El líder enseña más por el ejemplo que predicando a los demás cómo deberían ser.

El líder sabe que las constantes intervenciones bloquean el proceso del grupo. El líder no insiste para que las cosas salgan de una manera determinada.

El líder sabio no busca ni mucho dinero ni mucha alabanza. Sin embargo, halla bastante de ambas.